sábado, 20 de agosto de 2016

Villafranca, 5, agosto, 2016

Milagros Camuñas encuentra los restos de su madre, Vicenta López

Fue en Villafranca del Bierzo. El 5 de agosto de 2016. En el Teatro Villafranquino, que tiene el tamaño exacto de las cajas en que se guardan las cosas bellas. Una fecha para recordar.
Allí estaba Milagros Camuñas, recogiendo los restos de su madre, Vicenta López, y de su hermano, Jesús Camuñas. Cerrando una herida que ha estado abierta 68 años.
Milagros vivió su niñez en Castañeiras, una aldea minúscula de los confines del Bierzo, donde dicen que había un yugo de oro enterrado por los moros. Pero en la infancia de Milagros no había más tesoros que el cariño de su madre. El yugo de oro de Milagros eran las monedas que podían ganar cuando bajaba a vender los calcetines que tejía al mercado de San Antonio, en Villafranca.
En el otoño del 48, Milagros tenía apenas diez años. En su casa humilde encontraron refugio cinco guerrileros antifranquistas. Descubiertos por la policía, en la refriega calló un miembro de las fuerzas armadas. La familia López Digón pagó las consecuencias.
Vicenta López y su hijo, de veinte años, fueron detenidos. La niña Milagros vio cómo se llevaban a su madre y a su hermano a la prisión de Villafranca. Nunca pisaron la celda. Amparados en la impunidad del momento, fueron asesinados a medio camino. El crimen se disfrazó de intento de fuga.
Los cuerpos fueron enterrados, sin comunicación a la familia, uno sobre el otro, en una fosa anónima del cementerio de Villafranca: “el Jesús debajo y la Vicenta encima“, señala el parte oficial con la delicadeza lingüística habitual de los años oscuros.
Milagros emigró pero nunca olvidó a su familia asesinada. A su madre le escribió durante años cartas estremecedoras sin remite. Algunas fueron leídas el 5 de agosto de 2016 en el Teatro Gil y Carrasco de Villafranca, en medio del silencio y la emoción.
Allí estaba Emilio Silva, cuyo empeño en recuperar el cuerpo de su abuelo puso en marcha el mecanismo de la recuperación de la dignidad. Estaba el hijo del alcalde Gabelas, asesinado por representar la legalidad democrática. Estaba el actual alcalde, José Manuel Pereira, ejemplar en su intervención. Estaba Juan Carlos Mestre, ofreciendo el testimonio de la revelación poética. Y estaba Milagros, enterrando por fin a su madre.
El 5 de agosto de 2016 hubo un acto memorable en Villafranca. Cuando se acaben de hacer 117.000 actos como ese, el nuestro será un país más habitable.

COMO LAS VACAS AL TREN 
(El Día de León, 14, agosto, 2016)

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